La electricidad nos permite dar energía a casi todo lo que hacemos en nuestras casas, comercios y escuelas: mirar televisión, usar la estufa, enfriar los refrigeradores, calefaccionar y ventilar nuestros edificios, y mucho más. Los dispositivos de SEL se encuentran en cada etapa del recorrido, desde la generación hasta el consumo, protegen el flujo de energía, reducen la duración de las interrupciones de servicio y mantienen la seguridad del equipamiento y las subestaciones.
La energía eléctrica se produce en estaciones generadoras, que pueden tener fuentes como el agua, el carbón, el viento, el gas natural y la luz solar. Luego, se envía a través de transformadores que aumentan el voltaje para impulsarla por largas distancias.
La corriente eléctrica se transporta a través de líneas de transmisión de alto voltaje que se extienden largas distancias a través de ciudades, estados y países.
Las líneas de transmisión de alto voltaje se conectan a varias subestaciones, donde un equipamiento de alta potencia reduce el voltaje y transfiere la energía a líneas de menor voltaje.
El equipamiento reduce continuamente el voltaje eléctrico a medida que la corriente pasa por cada subestación y se acerca cada vez más a los usuarios finales.
Los pequeños transformadores montados en postes o en el suelo reducen el voltaje a niveles seguros para usar en casas y negocios.
La corriente ingresa a nuestras casas y comercios a través de paneles interruptores de circuitos que regulan el flujo de energía.
A partir de los paneles interruptores de circuitos, la electricidad viaja por los cables escondidos dentro de las paredes hasta todos los tomacorrientes e interruptores de luz para darle energía eléctrica a nuestras necesidades diarias.
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